"Respecto a lo de esta 'señora', mejor no decir nada... Ya se retrata ella sola"
Así ha reaccionado el jugador del Racing de Santander Mamadou Koné ante el lamentable gesto racista que le ha dedicado una aficionada del Llagostera durante el partido celebrado este domingo. En el encuentro de ida del 'play-off' de ascenso a Segunda División A en el Municipal de Llagostera, la seguidora ha hecho un gesto imitando a un mono, acompañado de gritos xenófobos.
Ante estos tristes hechos, el club ha anunciado vía Twitter que "prohibirá la entrada a la espectadora" y que están trabajando para identificarla. Además, han condenado "cualquier actitud racista" y han pedido disculpas a todos los que se hayan podido sentir afectados por el gesto. No obstante, el Llagostera ha querido recalcar que se trata de "un hecho aislado" y que las dos aficiones han tenido un "comportamiento modélico". "Entendemos el fútbol como una fiesta, pero por desgracia siempre hay personas que no lo entienden así", han concluido.
El árbitro suspendió el partido un minuto después de comenzar ante la negativa a jugar de la plantilla cántabra como protesta por la no dimisión del Consejo de Administración
"Probablemente era el partido más importante que íbamos a jugar. Pero lo hemos cambiado por la dignidad personal y profesional"
-Paco Fernández (entrenador del Racing)
La previa fue la de cualquier otro partido. Cuartos de final de Copa del Rey. Un rival de Primera División. Los equipos calientan. Público en la grada. Pero en el corazón de los racinguistas habitaba la sensación de que este choque solo se ganaba sin jugar. La primera vez que perdiendo se conseguía un triunfo. El de la dignidad de una plantilla, un cuerpo técnico, un club y una afición entera. El órdago a la grande lanzado por los futbolistas no iba de farol y, finalmente, aunque todo estaba preparado para la disputa del encuentro como cualquier otra noche en los Campos de Sport, el balón no rodó. Si no les daban la cabeza de 'Harry', no había fútbol.
"¿Seguros? ¿Estáis seguros?", replicó el árbitro al portero y capitán del Racing, Mario Fernández, que asintió para confirmar que no habría partido. Fue una escenificación perfecta. Un partido ficticio con todo el atrezzo de uno real. Tan perfecto que, con los jugadores de la Real Sociedad preparados para el saque inicial, y los del Racing colocados en sus puestos, aún por la grada entraban las dudas de si se iba a celebrar el choque. "No se juega. No se juega", cantaron en las plateas por si quedaba algún resquicio de que se disputase el duelo. Así fue. Cuando Gil Manzano señaló el inicio de la contienda, los futbolistas verdiblancos se abrazaron en el centro del campo, mientras los visitantes tocaban en zona defensiva, sabedores de que eran partícipes de una cita en la que su rival se jugaba mucho más que el pase a una semifinal de Copa.
Ante la pasividad de los futbolistas del Racing, el colegiado paró el juego y consultó a Mario, que volvió a reiterar la intención de completar su amenaza. Apenas habían pasado 57 segundos y llegaba el pitido final. El graderío de El Sardinero, henchido de orgullo, gritó como cuando Iván Bolado marcó el gol que daba el pase a la UEFA. Al unísono. Ángel Lavín no había dimitido, pero los irreductibles racinguistas habían resistido a todas las advertencias previas, respaldados por la afición. "Había que hacerlo porque si no esta gente se cargaba el club", añadió Javi Barrio, tras la suspensión del partido.
La Real abandonó el césped con su clasificación para semifinales en el bolsillo y dejó en intimidad a una plantilla y una grada unidos como nunca. "Esta camiseta, sí la merecéis" o "campeones, campeones", fueron algunos de los cánticos que los seguidores brindaron a plantilla y cuerpo técnico, quienes, con lágrimas en los ojos, devolvieron el cariño en forma de aplausos. Paco Fernández, el míster, fue el único que recibió un homenaje aparte. Totalmente merecido.
"Agradecemos eternamente a la afición el apoyo que nos da. Tenemos que limpiar esta basura", dijo Mariano, delantero del Racing, minutos después del plante. "Este señor tiene el club secuestrado. No mira por el club y sí mira pos sus intereses. Es una pena. Tenemos que conseguirlo entre todos", añadió el ariete de Benidorm.
"Es increíble que toda la afición y toda la ciudad esté con nosotros. Este equipo es lo que es por su afición. Estamos eternamente agradecidos", dijo Mario, que también explicó su conversación con el árbitro del encuentro. "Nos ha dicho lo que nos podía pasar y nos ha apoyado", añadió.
Los futbolistas abandonaron lentamente el césped, asimilando todo lo sucedido. El Sardinero estaba viviendo una noche histórica, llena de emoción. Las lágrimas de algunos aficionados brotaron como en los más dolorosos descensos.
Y en el palco, ni rastro de los responsables de lo sucedido. Aunque Ángel Lavín acudió al estadio, no hizo acto de presencia en el palco. Ni él, ni ninguno de sus habituales acompañantes. Eso no fue inconveniente para que, como de costumbre fuesen ellos, junto a Francisco Pernía, los principales blancos de los cánticos de los aficionados.
Nadie se movió del estadio. Ni la treintena de aficionados de la Real Sociedad desplazados hasta Santander. "Que salga el equipo", era la petición de todo el estadio, que se arrancó con un emocionante 'Santander, la marinera' y pitó en el minuto 13 como si nada hubiese pasado. El deseo fue cumplido en el hipotético minuto 26, y, con los sones de 'La Fuente de Cacho', plantilla y cuerpo técnico volvió a sentir el orgullo de una grada que aguantó estoicamente la intensa lluvia, solo para homenajear a sus héroes. Los héroes del racinguismo. Nunca unos futbolistas tan modestos se habían ganado un hueco tan grande en la historia del centenario club.
Con otra ovación, el Racing -porque estos hombres representan con honor sus colores- se retiró, de nuevo emocionados, al túnel de vestuarios. La afición permaneció más tiempo en sus asientos, incansable, celebrando la 'victoria', a la espera de que la histórica machada de su equipo tenga consecuencias positivas para el club.
Una veintena de aficionados de la Grada Joven del Rácing asaltaron por la fuerza el palco de autoridades de El Sardinero para insultar e intentar agredir al presidente del Racing de Santander, Ángel Lavín, al comienzo de la segunda parte del partido de ida de octavos de final de la Copa del Rey contra el Almería.
Minutos antes de este altercado, se había producido un pequeño conato de invasión de campo cuando la seguridad privada retiró del fondo norte una pancarta contra el Consejo de Administración del club.
Además de los asaltantes, casi un centenar de los miembros más "ultras" de los aficionados del Racing atravesaron las gradas de El Sardinero, desde la Preferencia Norte hasta el palco, para lo que tuvieron que superar varias vallas y enfrentarse a la seguridad privada del estadio.
Durante varios minutos, hasta que intervino la Policía Nacional, se vivieron momentos de tensión en el palco y sus inmediaciones ya que también se produjo el lanzamiento de varios objetos que impactaron en el resto de asistentes de la zona noble de El Sardinero.
Entre ellos el presidente del Almería, Alfonso García, que mostró su malestar ante la Policía Nacional y la seguridad privada del club por su tardanza a la hora de actuar.
Fuente: La Información
20 segundos de protesta del Racing al inicio del partido
Los jugadores del Racing ha expresado hoy su malestar por los impagos del club al comienzo del partido de Copa del Rey ante el Almería, al hacer la "estatua" en la primera jugada del encuentro, negándose a disputar el balón.
Se esperaba alguna acción de protesta de los jugadores racinguistas, que llevan tres meses sin cobrar, pero no se sabía en qué iba a consistir su acción contra el consejo de administración que encabeza Ángel Lavín.
El escaso público que ha acudido a este partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey aplaudió la acción de los jugadores y se volvió contra el palco para pedir, una vez más, que se vayan los actuales dirigentes del Racing.